PESO

El exceso de kilos puede aumentar los tejidos dentro y alrededor de las vías respiratorias haciendo que estas sean más vulnerables al colapso a medida que los músculos se relajan durante el sueño. Del mismo modo, la gente obesa tiende a tener cuellos más anchos, "lo que también puede ser un factor", comenta David Schulman, un especialista en medicina del sueño. Aunque las personas delgadas pueden desarrollar apnea, más del 50% que tienen esta condición tienen sobrepeso, según datos del Ministerio de Sanidad.


EL ALCOHOL Y EL TABACO


"El alcohol aumenta la relajación muscular, y para estos casos es lo que ocurre en los músculos de la garganta y la lengua", explica Kathleen Yaremchuk, presidenta de otorrinolaringología y especialista en sueño del Sistema de Salud Henry Ford en Detroit. Esto hace que las vías respiratorias sean más vulnerables a la obstrucción durante el sueño. Aunque el efecto del alcohol por lo general se disipa ya que limpia el cuerpo durante toda la noche, la reducción de su ingesta puede ser muy útil.


Los cigarrillos son irritantes directos de las vías respiratorias superiores, la garganta, la úvula, el paladar blando y la lengua y con el tiempo pueden hacer que el área se hinche. El tabaco es también la principal causa de enfermedad pulmonar obstructiva crónica y un potente desencadenante de los síntomas del asma, que también reduce e inflama la zona.



MEDICAMENTOS Y OTRAS ENFERMEDADES


Los tratamientos recetados también pueden ser contraproducentes. "Si estás tomando relajantes musculares, tendrás mayores ronquidos y sufrirás apnea", explica Chediak. "La gran mayoría de los medicamentos para dormir tienen estas propiedades", añade. Además, las pastillas para dormir hacen que sea más difícil despertar del sueño. Los analgésicos también pueden ser problemáticos, dicen los expertos, particularmente los opioides, que causan supresión respiratoria y aumentan las dificultades respiratorias que una persona puede enfrentar de la noche a la mañana.


La diabetes y presión arterial alta aumentan el riesgo cardiovascular de una persona y se asocian a tasas más altas de apnea del sueño. "Alrededor del 30 al 40% de los adultos con hipertensión también tienen este trastorno. El 80% de los pacientes que no responden a la medicación también la tienen", comenta Singh. "Adherirse al tratamiento para este trastorno es un medio comprobado para disminuir la presión arterial".


LA POSICIÓN Y LA FALTA DE SUEÑO


"Por lo general, dormir boca arriba empeora las cosas y de lado las mejora", dice Schulman. Eso tiene que ver con cómo y dónde el peso cae en las vías respiratorias. "La primera hace que la lengua se relaje aún más y eso no te viene nada bien", añade.

El uso de dispositivos de terapia posicional que hacen que duerma de lado puede ayudar a tratar la apnea del sueño. Se cree que el cuerpo anhela el tipo de sueño más profundo cuando se priva del mismo y se lanzará a él para compensar la pérdida de la encapsulación, comenta Schulman.

Pero el trastorno tiende a empeorar durante ese período profundo, llamado sueño de movimiento ocular rápido (REM), debido a su mayor estado de relajación, continúa. Por lo tanto, es importante tener el tiempo adecuado para el descanso nocturno. Por otro lado, no dormir a menudo es una consecuencia de esta enfermedad, que puede crear un ciclo infinito





*Fuente: Alma Corazón Vida